Hoy, mientras tiendo mi ropa, en la terraza de mi casa, me he acordado de las palabras que alguien dijo al pasar por un barrio normal de Madrid, que eramos muy pobres por tender nuestra ropa al exterior. Pues lo tengo muy claro sere muy pobre, por no tener chofer, asistenta como ella o no vivir en la Moraleja. Pero cuando tiendo mi ropa, me encantaria poder hacerlo en la era, en el verde, como se hacia en los pueblos.Si esos pueblos de los que yo me siento muy orgullosa, tanto como me siento orgullosa de mis mayores, de esos que iban a la fuente a por agua, a lavar al rio, con las ovejas, cabras o vacas, que se levantaban temprano, y comian de lo que daba la tierra, de esos que tenian las manos y la cara ajadas por el sol, aquellos que sacaron adelante a su familia con el sudor de su frente y nos dieron unos valores que no cotizan en bolsa, pero valen su peso en oro.
Hoy, mientras tiendo mi ropa, sere pobre por vivir donde vivo y tender como tiendo, pero soy rica por la herencia que mis mayores me han dejado. Y por tener un pueblo, donde cuando voy, vuelvo a ser la niña que era antaño, cuando los caños atravesaban las calles, cuando el chocolate de la alborada se hacia en casa y era chocolate y no aguachirri, cuando se desayunaba pan migado con leche o cafe, cuando la cocina era de leña y cuando por más frio que hiciera fuera, el calor de la lumbre, nos abrigaba a todos.
Gracias a mis abuelos, a mis padres y a mi tierra sanabresa, me siento muy orgullosa de ser como soy.
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